Hace ya unos meses, en una de las primeras entradas de este blog, hablé con entusiasmo de Dampyr, una colección de la editorial italiana Bonelli que publica en España Ediciones Aleta.
Esta colección cuenta las andanzas de un dampyr, un hijo de un vampiro y una humana, que lucha contra las fuerzas del mal en general, y contra los vampiros en particular. La gracia está en que la sangre de un dampyr es como un ácido para un vampiro.
Esta colección empezó muy pero que muy bien con los dos primeros números:
El hijo del diablo
La estirpe de la noche
dos números que englobaban una única historia en la que se hacía una presentación de los personajes. Esta historia a mí me encantó y por eso estaba tan entusiasmada con esta colección. Ese entusiasmo hizo que “perdonase” algunas historias posteriores que no eran tan buenas, como por ejemplo Casa de sangre o Alma perdida, historias desde mi punto de vista bastante flojas. Y es que a medida que avanzaba la colección, Harlan Draka, nuestro dampyr protagonista, cada vez combatía menos vampiros para combatir otros monstruos bastante cutrecillos. Eso hizo que abandonase la colección, cuando al comienzo de ésta era uno de mis “fijos” de cada mes. Sin embargo este mes volví a comprar Dampyr. Me arriesgué y encima a lo grande, porque recordad que Ediciones Aleta ha cambiado el formato y ahora ya no vende los tomos antiguos de cinco euros, sino que te vende tres cómics en un solo tomo al precio de 15 euros. Pues bien, me arriesgué y acerté. El cómic que compré lleva el título en portada de La banda de los muertos vivientes y engloba tres cómics:
Los hombres lobo
La banda de los muertos vivientes
Arizona killers

En la primera historia, Los hombres lobo, Harlan revive las experiencias de su padre vampiro Draka en la guerra de los treinta años a través de un antiguo manuscrito. Excelente historia en la que por fin los chicos de Bonelli se dejan de bichos raros y se centran en una buena historia de vampiros.
En la segunda historia, contada en dos cómics, La banda de los muertos vivientes y Arizona killers, Harlan ya no se enfrenta a vampiros, pero a pesar de ello la historia me gustó. Las almas de un grupo asesino de vaqueros del antiguo oeste poseen unos cuerpos y los utilizan para volver a las andadas. Historia muy violenta (lo aviso simplemente para que la gente sepa qué tipo de cómic es Dampyr) que me pareció que estaba bien desarrollada.
No me importa que de vez en cuando una historia no sea de vampiros, siempre y cuando el malo no sea cutre, y los vaqueros de esta historia creo que eran unos malos decentes. Pero también creo que Bonelli se debería centrar más en las historias de vampiros ya que la gracia de un dampyr es que luche contra vampiros: al fin y al cabo, cuando Harlan se enfrenta a cualquier otro malo que no sea un vampiro, lo hace como un hombre normal. Las historias con otro tipo de malos deberían ser algo ocasional y no convertirse en lo habitual como últimamente estaba pasando en esta colección.
En fin, que a ver cómo sigue Dampyr. Me parece que es una serie muy irregular ya que tiene cómics muy buenos y también cómics que son un rollo. Por eso me fastidia bastante la decisión de Ediciones Aleta de venderte tres cómics en uno al precio de 15 euros, en vez de un cómic al precio de 5 euros, como hacían antes. Me parece un timo. Yo desde luego, si en un número uno de los cómics no me llama, no pienso comprármelo, aunque me gusten los otros dos.
Diciembre 26, 2008