Hace muy poco hemos sido testigos de la publicación de una de las sagas más lamentables de la historia de la Marvel Comics, como ha sido Guerra Civil. Este argumento, creado para lucimiento (aunque sea como capullo oficial) de Iron Man y en menor instancia del guionista de moda, Brian Michael Bendis, ve cómo los héroes se acaban calentando la cara en un épico número final de la saga en que el Capitán América se rinde a las autoridades cuando está a punto de ganar, algo que le cuesta la vida como vamos a ver por aquí.
(No sé si ha salido algo pequeño…) En fin, para cuando la Guerra Civil acaba se nos presentan dos nuevos equipos de Vengadores a los que sólo hay que denominar como antitéticos entre sí: de un lado Luke Cage encabeza a Spiderman, Spiderwoman, el Doctor Extraño, Puño de Hierro, Lobenzo, Eco y Ronin (debajo del cual está realmente Clint Barton, el entrañable Ojo de Halcón metido a ninja). Por el otro Iron Man y Pájaro de Guerra encabezan un equipo más clásico en el que están el Hombre Maravilla, Vigia, la Avispa, Ares y la Viuda Negra. Los primeros siempre han sido los héroes “bala perdida” del Universo Marvel, los que no se metían en un grupo ni aunque les pagaran; los segundos son ya oficialmente los fachas del Universo Marvel, y todos ellos tienen un largo historial de servicios y demás comidas corporales al gobierno de los Estados Comerciales de América (excepto quizá Ares).
Desde este punto de vista, creo que Bendis ha acertado de lleno al escoger los miembros de ambos grupos, ya que encarnan dos formas de entender el heroísmo completamente contrarios: los unos como lo que debe ser un héroe, con su secretismo; los otros como perritos falderos de un gobierno un poco siniestro y muy “veleta”.
Pero esto no es sino la conclusión de Guerra Civil. Por medio han quedado escenas para la historia, como un Capitán América asesinado a sangre fría por su novia, manipulada por el Cráneo Rojo (una cagada en toda regla). La especulación de que pudiera ser una especie de crimen de Estado, que hubiera sido el gobierno americano creo yo que sería bastante más interesante y atrayente, y no un argumento que todos los guionistas del Capi habrían usado hasta hartarse.
También me parece un poco tonto el detonante de esta saga, que son los sucesos de Stamford… ¿Así que ese tío que estalla como una bomba nuclear era enemigo de Spiderman solo? En los tiempos de Byrne o Shooter, este tío solo habría provocado un macro-crossover de al menos quince números, y desde luego no le envidiaría en poder a gente como Ultrón o Korvac… Pero se limitan a enfrentarle a un grupos de adolescentes salidos del “Gran Hermano” que lógicamente no son rivales (pero es que ni los Vengadores con sus ochenta y tanto miembros en pleno lo serían). Vamos, de cachondeo.
Y por cierto, una reflexión personal que hago, y ahora sí me pongo serio, desde el respeto, como siempre: esa señora que se convierte en la sombra de Tony Stark (y de cuyo nombre no me acuerdo ahora, lo editaré cuando me acuerde)… ¿no le recuerda a nadie a Pilar Manjón, la presidenta de la asociación de victimas del 11-M? En serio que tengo que hacer una diferenciación: en Stamford no hay ningún héroe (como en ninguna parte del mundo) pero aquí en Madrid sí murió gente real, que no era tinta en un papel. Hecha esta muestra de respeto que me parecía primordial, la verdad es que Bendis pudo tener noticia de esta mujer, una persona que por su drama personal tuvo un peso político específico en su país, y pudo llevársela a los Estados Unidos bajo este seudónimo. Sin entrar en lo éticamente correcto o incorrecto de esto… creo que es una reflexión interesante a tener en cuenta.
Bueno, con esto termino de comentar la saga “Guerra Civil”. Seguiré escribiendo futuros artículos… que por cierto serán bastante más raritos… y no, no voy a hablar de Milo Manara.
